Con mucho gusto comparto hoy el artículo de mi amigo y compañero Pablo Fernández, Coordinador en Sevilla de la APDHA:  La justicia va por barrios. Es decir: "Que el coronavirus si entiende de clases sociales y encuentra un mejor caldo de cultivo en el hacinamiento y en la falta de recursos básicos para poder implementar unos mínimos recursos de prevención". Así aparece con meridiana claridad

1) En la Enseñanza:   "El derecho a la educación fue por barrios, en algunos de ellos la posibilidad de seguir las clases online fueron ridículas. Han pasado más de seis meses desde el confinamiento general y nada significativo se ha hecho para evitar las desigualdades acrecentadas con la pandemia. Quien ha tenido dinero se ha buscado escuelas privadas y recursos telemáticos para lo que se avecina. Quienes viven en los márgenes de la llamada “sociedad del bienestar” les queda la hacinada escuela pública".

 2) En la Sanidad: "Cuando la sanidad pública se desbordó, y así sigue, no afectó igual a quienes pueden pagarse una privada. Otra vez el derecho a la salud fue y va por barrios. Otra vez “los nadie”, en expresión de Galeano, valieron y valen menos que la bala que los mata. Recortar en sanidad, hasta la asfixia,  es una mala noticia para quienes el cumplimiento del derecho humano a la salud pasa por una sanidad pública y de calidad".

  3) En los Servicios Sociales:   "Los servicios sociales están saturados y mayoritariamente atienden de forma telefónica a quienes menos o nada tienen...Son los barrios ignorados, los barrios ninguneados y hartos de su empobrecimiento los que peores condiciones tienen para afrontar esta pandemia. En muchas ciudades se están empezando a levantar. La represión será a la que nos tiene acostumbrados un estado que siempre se ha mostrado  fuerte con los débiles y débil con los fuertes, ejemplos de esto no faltan. Levantarse será el único camino para exigir la justicia y los derechos que otros barrios disfrutan desde siempre".

    Como colofón y confirmación de la valiente denuncia de mi amigo Pablo, basta recordar el artículo publicado en la revista médica científica The Lancet, siendo su principal autora la catalana Dra. Helena Legido-Quigley, sobre los aciertos y fallos en la lucha contra la Covid 19 en nueve países de Asia y Europa. En España han sido positivas las medidas del uso de la mascarilla y la implantación de Ingreso Mínimo Vital (si se hiciera efectivo, añado yo), pero se ha fallado totalmente en dos medidas fundamentales, según elDiario.es, que repercuten especialmente en las clases populares y más desfavorecidas: 

- En la falta de inversión en infraestructuras sanitarias
"El hecho de no invertir en una capacidad adecuada antes de una pandemia limita las opciones", recalcan. En este plano opinan que la experiencia de Alemania "muestra los beneficios de invertir en el sistema de salud para el futuro". Antes de la COVID-19, el país ya contaba con 34 camas de cuidados intensivos por cada 100.000 habitantes, comparado con las 9,7 de España y 5,2 en el Japón. "Las UCI estaban muy por debajo de su capacidad incluso durante el pico del brote, a diferencia de muchos otros homólogos europeos que tuvieron que adaptar otras salas y espacios dentro de los hospitales para acomodar a los pacientes críticos de COVID-19".

- En la carencia de un sistema efectivo de pruebas, rastreo y aislamiento: "Aquí el análisis establece tres diferencias: por un lado, territorios asiáticos como Corea del Sur y Hong Kong, que tenían sistemas que funcionaban bien en el inicio de la pandemia; otros países como Alemania, que "pudieron redistribuir rápidamente los recursos", y otros como Reino Unido y España, que "han tenido dificultades" para ello".  

No hacen falta más comentarios.

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Antonio Moreno de la Fuente
Miembro de la Apdha-Sevilla



    

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