HOMOSEXUALIDAD Y PROSTITUCIÓN: EL FARISEISMO DE LA JERARQUÍA DE LA IGLESIA

          Reanudo hoy mis reflexiones con este tema: El fariseismo de la Jerarquía de la Iglesia respecto a la homosexualidad y a la prostitución.

          Me refiero en primer lugar a un artículo que me ha  enviado mi amigo Miguel Santiago Losada  y que se publicará dentro de poco: El fariseismo de la homosexualidad en la Iglesia. (Publicado hoy 22-03-2021). Cierto, ni Jesús condenó nunca la homosexualidad, como tampoco lo hizo el Papa Francisco.  ¿En qué supuestos evangélicos se basa la doctrina de la Iglesia para prohibir el matrimonio homosexual? Se pregunta Miguel. En ninguno, digo yo, sino desde solo su fariseismo. 

Y aún más. Porque la jerarquía de la Iglesia no quiere admitir lo que dice la Declaración de los Derechos Humanos, que dice en su primer artículo: todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”,  sin  distinción alguna de “raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole” art.2). Y en el 12, señala que nadie debe entrometerse "en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques. Y en el 16: 1, se proclama que “los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio" (y no indica que tenga que ser exclusivamente heterosexual). ¿Cómo puede negar la Iglesia este derecho humano?  Por hipocresía y cinismo, añado yo.

Bueno, pues algo semejante pasa con la Prostitución. Jesús no la juzga, la perdona si la mujer da señales de fe o confianza en El. Solo Lucas en el c.7, vv 35-50 narra que, comiendo Jesús en casa de un fariseo llamado Simón, entró una mujer "conocida en la ciudad como pecadora" o prostituta, la cual "le bañó los pies con sus lágrimas, secándoselo con su pelo, los besó y los ungió con un perfume", con escándalo mayúsculo del fariseo, que pensaba: "si este es un profeta, sabría qué clase de mujer esta que le toca". Jesús le contesta con el cuentecillo del prestamista, quien perdonando a a sus deudores la deuda que tenían con él, lógicamente estaría más agradecido al que se le perdonó más cantidad. Y Jesús aplica el cuento a la "mujer pecadora". Da muestras de tanto agradecimiento -dice- porque "sus pecados, que eran muchos, se le han perdonado". Y ante las críticas de los comensales: "¿Quién es este, que hasta perdona pecados?", le dice a la mujer: "Tu fe o confianza  te ha salvado, vete en paz". Los demás evangelistas (Mateo 26, vv.6-13 y Marcos 14, 3-6) ponen otra escena semejante, pero que hoy se admite no es la misma, sobre todo porque  Juan en 12, 3-7, sitúa la escena en Betania,  en casa de sus amigos Lázaro, Marta y es Maria, su hermana, quien le unge la cabeza.

           Pues bien, en mi libro La Casa del cabildo catedralicio sevillano, sede de la primitiva Universidad de Sevilla, pp.204-218, narro yo la tolerancia de la Prostitución en Sevilla (extensible a otras ciudades de Andalucía), en el primer cuarto del siglo XVI, con tal de que estuviera  sometida a una reglamentación pública, como era la Mancebía sevillana, donde los canónigos y miembros de las Órdenes religiosas eran dueños de las casas de la mancebía. ¿Cómo era posible que la jerarquía de la Iglesia estuviera mezclada en estos asuntos pecaminosos? Pues, porque consultado el famoso canonista  de la Universidad de Salamanca, el navarro Martín de Azpilcueta, sobre este asunto, respondió: "Aunque si los que rigen la ciudad ordenassen por bien común, que las mugeres públicas se aparten a morar en alguna cierta parte de la ciudad (las Mancebías), no pecarían los que allí tienen casas alquiladas". Jesús perdona a la pecadora de la ciudad, porque cree que le puede perdonar y en el siglo XVI, se tolera la prostitución, si es reglamentada "por el bien común". Hoy creo que, el establecimiento de la Renta Básica Universal e Incondicional (RBU) en nuestro país,  podría desaconsejar la prostitución de muchas personas, si tuvieran asegurada las condiciones básicas de vida, mediante la percepción incondicional de una RBU y no por el Ingreso Mínimo Vital, establecido por el gobierno. Así lo ha reconocido el pasado 18 de marzo La Moncloa, al indicar que el INSS ha recibido "1,15 millones de solicitudes válidas desde que se puso en marcha la prestación, hace nueve meses. De ellas, más de 800.000, más del 75% del total, se han tramitado, con más de 210.000 prestaciones aprobadas y 600.000 denegadas. Otras 62.000 están en proceso de subsanación, es decir, que se ha reclamado al solicitante o a alguna administración información para completar el expediente". De esas 800.000 tramitadas, solo se han admitido 272.000 y de ellas, solo  lo han recibido  "203.000 hogares en toda España en los que viven 565.000 personas". Insuficiente totalmente, como se ve.


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Antonio Moreno de la Fuente

Miembro de las CCP de Sevilla y
de la 
Asociación andaluza por una RBU

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