EVOCACIÓN DE LEÓN FELIPE ANTE EL DEBATE DE LA SER

    Viendo el bochornoso espectáculo dado por Rocio Monasterio, la candidata de VOX a la presidencia de la Comunidad de Madrid, en el debate del otro dia en la SER, me viene a la memoria el  texto que escribió León Felipe : Good Bye Panamá,  en una situación que se me antoja semejante.

    León Felipe se encontraba en Panamá, en 1936,  donde era profesor de Literatura española en su recién inaugurada Universidad y agregado cultural de la embajada republicana española. Estalla el golpe militar franquista contra la República española, que resuena en Panamá, con diversas acogidas. Los intelectuales panameños y muchos ciudadanos panameños condenan el golpe militar, incorporándose algunos de esos ciudadanos a las brigadas internacionales. Sin embargo, el gobierno, salido de unas elecciones no muy democráticas, es simpatizante de los militares rebeldes, lo mismo que la jerarquía de la Iglesia panameña, algunos integrantes de la Legación española y los comerciantes.  León Felipe decide trasladarse inmediatamente a España, por fidelidad a su gobierno legítimo y por amor a su patria. Para despedirse escribe el texto de despedida: Good bye Panamá, que debía ser leído en la radio de la capital, pero es censurado por el gobierno. León Felipe protesta e interroga: ¿Es la radio un monopolio de las sotanas y de la vara de medir? ¿Todo es ya de los comerciantes y de los frailes aquí? ¿Factoría y sacristía en Panamá? En el cuerpo del texto expresa su amargura, porque, en los grandes momentos históricos se oyen "gestos agresivos, palabras injuriosas y gritos desaforados". Y en la radio (medio privilegiado entonces de comunicación) a veces solo se oye la voz de los poderosos, de los que tienen la vara de medir, que como "mastines que saben ladrar bien se han convertido en speekers y no solo propalan con sus aullidos noticias falsas e ignominiosas, sino que las comentan y hasta filosofan y moralizan sobre ellas". Y todo ello basándose  "en el derecho que tiene todo hombre a expresar sus ideas y que en nombre de la democracia este derecho no se puede prohibir". Pero lo interpretan mal, porque no hay libertad para el insulto y las noticias falsas, sino para crear un país en la verdad y en el honor...   Como él no puede tolerar  eso, se despide de Panamá, "para saber la verdad sobre la tragedia de mi Paria (que) nadie me la dice"

    Transcribo el texto,  porque es digno de leerse todo el discurso, que fácilmente se puede aplicar a nuestro tiempo, en particular al bochornoso espectáculo dado por la Sra. Rocio Monasterio (que tal vez por su apellido, Juan José Millás, le dedico el sabroso artículo de "pellizco de monja") en el debate programado y fallido por la Ser, hace unos días.

    Subrayo también el párrafo que lanza al Arzobispo de Panamá (imagen de la Sra Monasterio) de si buscar la justicia y la dignidad humana es comunismo... 
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(Texto de León Felipe)

    "En estos dos meses que va a tener ya de vida de muerte la tragedia de  España 
 no sólo se ha abusado de la retórica difamatoria sino que se ha creado hasta  
una difamación especial. Todos los grandes momentos históricos han originado    siempre una expresión bárbara, de gestos agresivos, de palabras injuriosas de gritos desaforados.Y cualquier necio, con unas fauces de energúmeno, se ha subido  siempre al primer banco de la plaza pública para ofrecerle una oratoria enconada
purulenta al mejor postor. Pero hay con la radio, sin censura, sin escrúpulos y
sin pudor, todos los mastines que saben ladrar bien shan convertido en speakers  
no sólo propalan con sus aullidos noticias falsas ignominiosas,sino que las 
comentan hasta filosofan moralizan sobre ellas. 

    Este oficio vil monstruoso que ha nacido con la radio tiene ya un nombre simbólico 
vergonzoso en la ciudad de Panamá. Con este nombre se designa cl acto de ladrar 
ante un micrófono calumniando los hechos dramáticos de unos hombres que bien podrían
cambiar los destinos del mundo frente los cuales el historiador de hoy y de mañana    guardará una actitud severa, meditativa reverente. Este nombre implica, además,
estulticia, temeridad, venalidad, soborno del comercio de la Iglesia. Es siempre un
acto ejecutado por un energúmeno quien si el radio-escucha pudiese ver cuando ladra 
ante el micrófono, observaría que en las comisuras de su hocico hay una baba negra
amarilla.

    Los gobiernos y la policía urbana creen que es un derecho que tiene todo hombre a expresar sus ideas y que en nombre de la democracia este derecho no se puede prohibir. Yo creo, sin embargo, que el día en que se organice la verdadera sociedad humana, este oficio del speaker tendrá todas las prerrogativas del viejo sacerdote, del maestro y del poeta. Vendrá una era a la historia -¿por qué no?- en que no existan periodistas venales que hagan pasar por docta su palabra necia y en que las estaciones de radio no estén ya a cargo del que ladre mejor. En esta época feliz que ha de llegar - a costa de la sangre de los mejores, ¡claro está!- los gobernantes de hoy no hallarán disculpas ante las conciencias de entonces porque en nombre de las libertades democráticas no se puede dejar al necio al frente de un periódico, ni delante de un micrófono desvirtuando y desgarrando la historia. (...) 

    ¿No se puede hablar con honradez y sinceridad? ¿No hay más oratoria que la del púlpito y la del mercado, la del chamarilero y la eclesiástica? ¿No hay otra expresión que la del vendedor que grita su mercancía y la de los sacristanes energúmenos? ¿Todo es ya de los comerciantes y de los frailes aquí? ¿Factoría y sacristía en Panamá? ¿Es la radio un monopolio de las sotanas y de la vara de medir? Señor Presidente, ¿los poetas ya no pueden hablar?

    Yo tengo todavía una voz. Y con esta voz quiero despedirme esta noche de Panamá. De tres o cuatro cosas agradables que dejo en Panamá... (...) 

    Me voy porque quiero saber la verdad sobre la tragedia de mi Patria y nadie me la dice. Ni los mastines ni mis amigos tampoco. Quiero encontrarme frente a frente con la realidad exacta e inmediata porque la Otra, la verdad de mañana, ésa ya la sé. Mañana o el mundo se organiza sobre unas bases de justicia y de dignidad humanas o el mundo no se organiza de ninguna manera. Señor Arzobispo: ¿Es esto comunismo, es comunismo lo que yo he explicado en mis últimas conferencias? Pues bien, señores, si esto es comunismo: o mañana todos somos comunistas por la gracia de Dios o el mundo se va al garete. Éste es un dilema que está en la conciencia del hombre y un problema que la voluntad y la libertad del hombre tienen que decidir. Esta decisión no está muy lejos y to más que pueden conseguir las beatas y los caseros es retrasarla un par de semanas. Lo que me inquieta ahora es la realidad presente de España. Su llanto y su sangre. Y ver en qué sitio está la lucha. Me voy porque no es posible por más tiempo seguir viviendo entre el aullido y la mentira y la difamación y en un ambiente donde la vibración épica y angustiosa de España llega sólo para el provecho del comerciante y pam el comentario frívolo de los desocupados de las plazas ... "

 Tomado de FERNÁNDEZ GUTIÉRREZ, José Mª. León Felipe, poeta de la justicia desde dos mundos. Universitas Tarraconensis. Revista de Filologia, núm. 14, 1992-1993 , pp.114-115.   Disponible en:   https://revistes.urv.cat/index.php/utf/article/view/2349 

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Antonio Moreno de la Fuente
Miembro de las CCP de Sevilla






 

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