ASPECTOS TEOLÓGICOS DE LAS INMATRICULACIONES


                  

 

                                                                          Antonio Moreno de la Fuente (1) 

 

Sobre las Inmatriculaciones se han expuesto por extenso los aspectos jurídicos, es decir, las leyes franquistas y posteriores de Aznar, que fueron motivo para que los obispos, considerados como notarios,  inscribieran por primera vez a su nombre un inmueble en el Registro de la propiedad, sin acreditar título alguno de propiedad. En el presente artículo trato de exponer y llamar la atención  sobre el aspecto religioso o teológico que subyace en este asunto.

      Está claro que quien inmatricula en nombre de la Iglesia católica ordinariamente es el obispo.  Así lo hizo el obispo Juan José Asenjo, que inmatriculó la Mezquita-Catedral en 2006, siendo  Obispo de Córdoba   y en 2010 lo repitió inmatriculando la Catedral de Sevilla y sus dependencias anejas: la Giralda y el Patio de los Naranjos. El  obispo, según el  canon 375,& 1 y 2, del  Código de Derecho Canónigo (CDC), promulgado el  25 de enero de 1983 por el papa Juan Pablo II,  pertenece a la constitución jerárquica de la Iglesia católica (cánones 330-572), reconociéndoles el título de Pastores:"Los Obispos, que por institución divina son los sucesores de los Apóstoles, en virtud del Espíritu Santo que se les ha dado, son constituidos como Pastores en la Iglesia" (c.375,& 1).  El obispo diocesano es el Ordinario del lugar (c.134,2), es decir,  de una porción de la Iglesia universal o Iglesia particular que se denomina diócesis (c.376), a la que dirige y apacienta, con potestad de régimen (c.135,1), en lenguaje religioso.  Sin embargo, estos aspectos jurídicos eclesiásticos del  CDC  reflejan una mentalidad religiosa o  teológica, que es necesario aclarar, porque se refieren o hacen referencia al ser propio de esta Iglesia católica,

     Qué sea la Iglesia lo define la Constitución dogmática sobre la Iglesia, denominada Lumen Gentium (Luz de las gentes o  pueblos= LG)  del Concilio Vaticano II, en sus primeros capítulos. En el 1º  recuerda las diversas imágenes o  nombres con los que se le ha designado, como redil o familia de Dios, cuerpo místico de Cristo, etc. En el cap. 2º, designa a la Iglesia como Pueblo de Dios," pueblo de judíos y gentiles convocados por Cristo y que creen en El, por virtud del Espíritu Santo"(LG,nº.9). Estas personas convocadas en Asamblea (eso es lo que significa la palabra Iglesia) por Cristo Jesús: "al bautizarse son consagrados por la unción del Espíritu Santo y gozan de la triple función  sacerdotal, profética y real   de Cristo-Jesús" (LG, nn. 10-12). Es decir, por el bautismo todos los fieles cristianos se hacen miembros de esta Iglesia, gozando todos por igual de esa triple función, sin diferencia alguna. Las diferencias vendrán después, al realizar dentro de la Asamblea de la Iglesia o Pueblo de Dios las diversas funciones o carismas que tengan: unos gozarán del carisma de Pastores o dirigentes (LG, c.3º) y otros el carisma de los fieles o laicos (LG. c. 4º)

      El CDC actual recoge sin duda las orientaciones de los textos del Concilio Vaticano II, pero no se ha desprendido y adolece, a juicio de muchos teólogos, de una mentalidad  o paradigma anterior, propio de la teología del Concilio Vaticano I (Wikipedia), por lo que no refleja totalmente el nuevo paradigma  del Concilio Vaticano II, en varias  cuestiones teológicas, a juicio de Leonardo Boff (Nota 2) . En este artículo se trata de interpretar el n.8  de la LG, que dice:  "la Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia católica, aunque fuera de su estructura visible haya varios elementos de santificación y de verdad".  La opinión del Cardenal Ratzinger es, que la iglesia de Cristo subsiste, es decir, ES  o ESTÁ esencialmente en la Iglesia católica.  Según el Cardenal, la Iglesia católica es esencialmente la Iglesia de Cristo.  Esto mismo se refleja en el canon 204, § 2, que dice: "Esta Iglesia (de Cristo), constituida y ordenada como sociedad en este mundo, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él". En las otras Iglesias (ortodoxas y protestantes), solo habría  elementos o restos de la Iglesia de Cristo. Boff y otros muchos teólogos  sostienen, en cambio,  que la Iglesia de Cristo subsiste o se encuentra, tanto en la Iglesia católica, como en las otras Iglesias, ortodoxas o protestantes.

      Aclarado el sentido propio de Iglesia católica, que no se identifica absolutamente con la iglesia de Cristo, Leonardo Boff, en otro sitio  (Nota3), trata la cuestión del modo en que la Iglesia de Cristo está presente en la Iglesia católica. O lo que es lo mismo, de qué modo la vida, el espíritu o la gracia de Cristo se hace presente en la Iglesia Católica.  Según Boff, la opinión o mentalidad de la Jerarquía, Pastores o dirigentes (LG, c.3º), reflejada también  en el CDC, es que lo que se denomina la  gracia o Don que viene de Dios  pasa  a Cristo y de este a los Apóstoles y a sus sucesores los Obispos y de aquí al Pueblo de Dios. Por lo que, la estructura  eclesiástica precede al Pueblo de Dios, es decir, identifican a la Iglesia con la Jerarquía, quedando los fieles en segundo lugar, mentalidad o paradigma propio de la doctrina  del Concilio Vaticano I. Sin embargo, Leonardo Boff y otros teólogos sostienen que en el cap. 2º de  la LG del Concilio Vaticano II aparece lo contrario, es decir, que la gracia y el don salvífico de Dios pasa directamente (no a través de la jerarquía) de Jesucristo al Pueblo de Dios. Pueblo de Dios que lo forman todos los bautizados, según se dijo. Por lo que, primero es el Pueblo de Dios, como sujeto receptor del Don o gracia de Dios y dentro de la Iglesia-pueblo de Dios  se distribuirán los dones y gracias según las funciones o carismas, tanto de la jerarquía , como  de los fieles o laicos. La Iglesia católica, por tanto, no se identifica con la Jerarquía, sino con todos los fieles cristianos, es decir, jerarquía, religiosos/as y lacos, que forma el Pueblo de Dios.

     Pero nos preguntaremos ¿qué tienen que ver estas cuestiones con las inmatriculaciones? A mi juicio mucho, porque se trata de saber  a quién pertenecen los bienes de dominio de la Iglesia que se inmatriculan o se registran posteriormente. En efecto, cuando los obispos afirman de que son y pertenecen a la Iglesia católica.  ¿Qué entienden los obispos por Iglesia católica? ¿A qué sentido de Iglesia católica se refieren? Porque cabe entenderlo de dos formas,  según hemos dicho.

      Ordinariamente los obispos y el público en general  entienden que esos bienes son de dominio de la Jerarquía, porque se suele identificar a la Iglesia católica con la jerarquía, según el primer sentido de Iglesia a que  nos hemos referido.  Pero por "Iglesia católica" debe entenderse hoy, según el Concilio Vaticano II,  al Pueblo de Dios, a la Asamblea de los fieles bautizados (LG,cap II). En definitiva, cuando un obispo inmatricula cualquier bien de dominio de la Iglesia católica, debe entenderse que se inmatriculan a nombre de toda la Iglesia, de la Asamblea de los fieles cristianos, según hemos dicho. Al no ser estos bienes de dominio exclusivo de la jerarquía, salvo que ella posea un título propio de propiedad, el obispo no puede inmatricularlos a su nombre o del cabildo, solo porque son los Pastores o los dirigentes.

        Ahora bien, a los no cristianos, agnósticos y ateos, puede importadles poco esta distinción teológica, porque siempre verán que es la Iglesia católica quien los inmatricula, mientras ellos afirman  que tales bienes deben ser del pueblo en general. ¿Puede afirmarse, por tanto, que los bienes inmatriculados por la Iglesia católica son de todo el pueblo y no solo del pueblo cristiano? Esta es  la cuestión fundamental. Para responder a esta cuestión, creo,  es necesario saber qué se entendía por pueblo cristiano  en el tiempo medieval, en el tiempo de la conquista castellano-aragonesa de los reinos musulmanes.

       Por  la historia sabemos que en el Medievo existía un único pueblo o mundo, denominado Cristiandad (Nota 4). En la Europa y por ende en los distintos reinos españoles, existía tanto el poder temporal de los Reyes o señores feudales y el poder espiritual,  que lo ostentaba la Iglesia católica.  Todos los súbditos o ciudadanos de los estados eran cristianos al mismo tiempo y todos formaban el pueblo cristiano, porque todo el mundo debía ser cristiano y estar bautizado, incluso judíos y musulmanes. Eran estados teocráticos (Wikipedia).

      En un artículo anterior (Nota 5), refería que la costumbre de los Reyes castellanos y aragoneses cristianos, al conquistar territorios gobernados por almorávides o almohades de religión musulmana, era la de entregar a los obispos, como representantes de la Iglesia o el otro poder de la Cristiandad, las mezquitas principales para ser convertidas en su sede principal o Catedral. Ese fue el caso, a nuestro entender, del rey castellano Fernando III, tras la conquista de Córdoba y Sevilla, donando (Nota 6) la Mezquita de Córdoba, en 1236, a la Iglesia, representada por el obispo Juan, obispo de Osma y su canciller, como a la Mezquita sevillana, en la persona de  D. Gutierre Ruiz Dolea, obispo electo de Toledo, el 23 de diciembre de 1248, quienes la consagraron posteriormente como Catedral, siendo dotada por los Reyes con grandes propiedades. Se donaban a la Iglesia,  entendiendo, eso sí, que ésta era la jerarquía, pero en representación del resto del pueblo cristiano que, de una forma o de otra, contribuyó con sus donativos a la construcción de las Iglesias o a su mantenimiento. Refiriéndonos al pueblo castellano, anterior a su unidad nacional política y territorial realizada por los Reyes católicos, éste estaba integrado también por judíos y moriscos, que convivía en su seno, aunque dicha convivencia de las tres religiones era conflictiva (Nota 7).  Y, como es sabido, las relaciones entre el Estado español y la Iglesia católica han sido muy tormentosas en nuestra historia. Hoy España es un estado aconfesional, según el art. 16 de la Constitución, encuyo & 3 se dice que: "Ninguna confesión (religiosa) tendrá carácter estatal", pero se añade a continuación que: "Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones", lo que muestra todavía la influencia de la Religión católica en la sociedad. 

     Como conclusión, cabe concluir con estos dos puntos:

1º.- Que, por razones teológicas, las inmatriculaciones en general hechas por la Jerarquía son nulas y nulas también según el CDC,  ya que éste debe adaptarse a la doctrina del Concilio Vaticano II.

2ª.-Que, los bienes donados por los Reyes medievales a la Iglesia, tanto los destinados al culto, como el resto de propiedades de otro tipo, pueden considerarse donados a todo el pueblo cristiano y no exclusivamente a la jerarquía de la Iglesia católica.

2º.- Que, si en el Medievo por pueblo cristiano se entendía ampliamente también a judíos y moriscos, hoy podemos afirmar, que todos los bienes inmatriculados por la jerarquía, pertenecen a todo el pueblo español, son por tanto de dominio público, siendo el  Estado el sujeto de tal dominio.

Antonio Moreno de la Fuente

 NOTAS

1) Antonio Moreno de la Fuente fue sacerdote franciscano y profesor de Teología en varios seminarios franciscanos  y en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla. Obtenida en 1973  la dispensa de su estado eclesiástico por el Papa Pablo Vi, se casó con Teresa Bravo y obtenido el título de Diplomado en Enfermería por la Universidad de Sevilla, ingresó por oposición en el Cuerpo de Archivos, Bibliotecas y Museos de la misma Universidad, Se jubiló  como jefe de información bibliográfica médica  en la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Sevilla, en el año 2002.

2)BOFF, Leonardo. ¿Quién subvierte el Concilio, Leonardo Boff o el Cardenal Ratxinger?  En Servicios Koinonia. Disponible en: https://www.servicioskoinonia.org/logos/articulo.php?num=066

3) BOFF, Leonardo. Eclesiogénesis: Las comunidades de base reinventan la Iglesia. Santander: Sal Terrae, 1986, pp.37-50.

4) MORENO DE LA FUENTE, Antonio.  Potestad del Papa sobre lo temporal, según dos cuestiones inéditas de Gerardo de Abbeville. En: Verdad y Vida, n.º 108, 1969, pp.497-543.

5) MORENO DE LA FUENTE, Antonio. Carta abierta al Sr.Arzobispo de Sevilla sobre la inmatriculación de la Catedral, la Giralda el Patio de los Naranjos. En Plataforma en Defensa del Patrimonio de Sevilla. Disponible en: https://defensapatrimoniosevilla.wordpress.com/2018/10/10/carta-abierta-al-sr-arzobispo-de-sevilla-sobre-la-inmatriculacion-de-la-catedral-la-giralda-y-el-patio-de-los-naranjos/
6) Acerca de esta donación hay una amplia bibliografía, negando algunos autores la existencia de tal donación. Véase especialmente  GARCÍA SANJUAN, Alejandro. La propiedad de la Mezquita de Córdoba: Una historia tergiversada. En  elDiario.es, 20-09-2018.  Disponible https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/propiedad-mezquita-cordoba-historia-tergiversada_132_1927508.html
7)  Durante el reinado de Alfonso X el Sabio la tolerancia es manifiesta, siendo maestros judíos y árabes los traductores de muchas obras atribuidas al Rey Sabio, según consta en mi obra: La Casa del Cabildo catedralicio sevillano, sede de la primitiva Universidad de Sevilla. Almería:  Círculo Rojo, 2018. Esta tolerancia termina con la expulsión de los judíos en 1942 por los Reyes católicos y la de los moriscos en tiempos de Felipe III ((Wikipedia)

    

   


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